domingo, 25 de agosto de 2013

Bocazas OnLine

 Cody Hall, un joven norteamericano de 18 años, puede tener serios problemas en los juzgados a causa de sus declaraciones en Twitter. Tras atropellar a una ciclista cuando iba a más de 125 km/h en una zona de 60km/h, fue acusado de homicidio involuntario. Sin embargo, tras leer sus tweets, las autoridades decidieron que sería acusado de asesinato. ¿Por qué? Con anterioridad al atropello el joven hacía alarde de su conducción temeraria. Pero tras el "accidente" volvió a jactarse una vez más de lo que había hecho, asumiendo el asesinato de Diana Hersevoort, la mujer de 58 años a la que ha quitado la vida. Los comentarios serán utilizados en el juicio como agravantes por premeditación y "maldad implícita".

Y es que, como hemos comentado en anteriores ocasiones, las palabras se las lleva el viento, pero lo que subimos a la red, en la red se queda. Aunque los tweets has sido retirados del perfil de Hall, son custodiados por Twitter, quien los ha puesto a disposición judicial.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

miércoles, 21 de agosto de 2013

El cazador cazado

Por desgracia estamos acostumbrados a leer noticias sobre las redes de pornografía infantil que se coordinan o comparten material a través de Internet. Sin embargo, en estos días se ha destapado un caso cuando menos curioso. Una chica cacereña se fotografió desnuda y compartió su foto a través de WhatsApp. La foto se difundió, como era de esperar, más rápido de lo que ella pensaba. Cuando la madre de la menor se enteró de lo sucedido, denunció el caso ante la guardia civil. Tras investigar los hechos, fueron denunciados cuatro jóvenes y la propia afectada por un delito de tenencia y distribución de pornografía infantil. Y es que, a fin de cuentas, fue la propia joven la que realizó la foto y la que posteriormente la envió, lo cual fue el inicio de la cadena de distribución. 

Con un poquito de sentido común nos iría mucho mejor en la vida, tanto en la digital como en la analógica 
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

jueves, 1 de agosto de 2013

600 latigazos por googlear...

Internet es un entorno donde, contadas excepciones, el régimen democrático y la libertad son pilares básicos. Por eso entre Internet y religión, como constructo social institucionalizado, hay numerosos engranajes que chirrían. En algunos posts anteriores hemos analizado como los pasos de progreso de algunos sectores de la curia católica chocan frontalmente con  sectores ultraconservadores. Afortunadamente en Europa, esta diatriba se queda en un lo tomas o lo dejas. Es decir, para Rouco Varela podremos ser unos herejes y pecadores por disfrutar de los beneficios de la sociedad red. Pero ahí queda la amenaza, ya que, de momento, ser pecador no es delito.

¿Pero qué ocurre si los códigos religiosos, civiles y penales convergen y recaen en unas pocas manos que los dominan? A esta pregunta podría respondernos con conocimiento de causa el activista y redactor saudí Raif Badawi, que  ha sido condenado a siete años de cárcel y a 600 latigazos por haber fundado la página web 'Free Saudi Liberals'. La web defiende la libertad de opinión, lo cual viola los valores del Islam, así que el juez ha ordenado el cierre de la página web, según informa el diario saudí 'Al Watan', Badawi, que permanece en prisión desde junio de 2012, estuvo acusado por apostasía, cargo que le hubiera acarreado la pena de muerte. Esto ocurre porque  los jueces basan sus decisiones en la interpretación que hacen de la ley religiosa y no en un código legal escrito.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo 

lunes, 22 de julio de 2013

WhatsAppSpy 1.02

Un joven murciano ha sido detenido por llevar a cabo una estafa en red. Sin embargo, podemos afirmar que los estafados merecían su castigo. Facebook o Tuenti se han convertido, en gran medida, en alcahuetas digitales, e, impregnados de esta filosofía, muchos usuarios quieren saberlo todo de sus vecinos y amigos. Y este fue el principio que el joven estafador siguió para desarrollar su plan. Ofrecía una aplicación para espiar las conversaciones de WhatsApps ajenos. La aplicación no existía, pero en solo dos meses permitió al "programador" ganar 40.000 euros con su venta gratuita. 

¿Paradójico? El negocio no estaba en la venta, pues la aplicación fantasma se ofrecía a coste cero, sino en la captura de los datos de los estafados. Inicialmente se hacía necesario promocionar el producto. El joven diseño una web con la misma apariencia que una popular red social juvenil,  donde los incautos, cotillas o ávaros estafados acudían e introducían ingenuamente sus datos (usuario y contraseña) con la espera de conseguir la omnipresencia digital. Así capturó miles de cuentas, desde las que ofrecía"su producto". Y el efecto viral ayudó al joven a que su web se hiciera popular entre los cibernautas españoles. 

Hasta aquí sólo hemos visto la "puesta en sociedad" del negocio. Una vez visualizado el anuncio-evento enviado desde las miles de cuentas robadas, el interesado acudía a la web donde se descargaba la aplicación. Allí se le pedía que introdujera su número de teléfono móvil. Y aquí comienza el engaño, ya que el fisgón lo que había hecho no era descargarse ninguna aplicación, sino que se había suscrito a un servicio de mensajería premium, un servicio controvertido por el que se paga entre 1,5 y 7 euros por cada sms recibido. Y era de esta manera que el desarrollador de la estafa recibía comisión por cada incauto, a modo de royaltie. 

En esta estafa no es la avaricia pecuniaria la que ciega al estafado, sino el afán de  intromisión en comunicaciones privadas de otra persona. Y eso es delito, por lo que tanta culpa tiene el estafador como los estafados.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

jueves, 18 de julio de 2013

Ego twitter absolvo

- Ave María purísima...
- Sin pecado concebida...
 Y nos quedan 100 caracteres para nuestros pecados 

Si el anterior papa católico creó una cuenta de Twitter (@Pontifex y @Pontifex_es para los files hispanohablantes), el actual hace lo propio y anuncia que perdonará los pecados por por esta vía. Los pecadores tendrán así la oportunidad de redimirse de sus pecados de manera ubicua, sin tener que acudir al confesionario. No sabemos si será tan fácil como coger el smartphone, arrepentirse digitalmente y pellillos a la mar. Y es que los medios sociales están causando estragos hasta en una de las instituciones más conservadoras del planeta, que no ha sabido resistirse a los encantos de las nuevas tecnologías. 

Quien no debe estar muy contento monseñor Rouco Varela, que inició por cuenta y riesgo una campaña contra las redes sociales a la que consideraba una invención demoníaca
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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